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Bogotá, Colombia - Lunes, 19 de Noviembre de 2018 -
Guía Profesional

Acabar con la desigualdad de género en el trabajo

Además cuenta con normas internas, como, entre otras, la Ley 1496 de 2011, que garantiza igualdad salarial y retribución laboral entre mujeres y hombres; la Ley 1788 de 2016, que garantiza la prima de servicios para los y las trabajadoras domésticas; y la Ley 1413 de 2010, sobre la inclusión en las cuentas nacionales de la economía del cuidado.

Pese a que en el país hay un millón más de mujeres que de hombres, ellas representan 4 millones menos de población económicamente activa con respecto a los hombres. Además, la tasa de desempleo sigue siendo más alta para las mujeres (12,3%) que para los hombres (7,2%).

Esto se explica por la dificultad de ellas para acceder y permanecer en el mercado laboral, por lo cual muchas deciden dejar de buscar empleo, lo que aumenta la tasa de población inactiva. La inactividad en las mujeres es del 45,5%, y la de los hombres es del 25,5%.

En 2017 la diferencia de ingresos salariales entre hombres y mujeres fue de 17,6 puntos, es decir, las mujeres ganaron el 82,4% del salario de los hombres. El promedio del salario de los hombres fue de $1´096.560 y el de las mujeres $904.039.  Esto a pesar de que las mujeres tienen mayor formación. En 2017 registraron un promedio de 9,7 años de formación, y los hombres 8,6 años.

La participación de la mujer en actividades asignadas a roles masculinos aún es muy baja, porque persiste la visión de la función de cuidado asignado a ellas, en actividades económicas culturalmente feminizadas como los servicios comunales y sociales (30,6%), y el comercio, hoteles y restaurantes (33,9%).

Según los cálculos de la Cuenta Satélite de Economía del Cuidado, en 2017 las mujeres aportaron el 78,4% del total de horas anuales dedicadas a del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, mientras que los hombres aportaron el restante 21,6%. El valor económico del Trabajo Doméstico y de Cuidado No Remunerado fue 185.722 miles de millones de pesos.

En cuanto a la seguridad social, en 2017 el 61% de las mujeres ocupadas no contribuían a pensión, y el 58,2% no cotizaba a salud.  En general, solo un 34,2% contribuía a salud, pensión y riesgos laborales, y solo el 31,3% tenía caja de compensación familiar. En la zona rural el indicador es aún más preocupante: el 84,7% de las mujeres ocupadas no cotizan a pensión.

Por otro lado, está la violencia y el acoso en el lugar de trabajo, que afecta más a las mujeres, y todavía más a las jóvenes, lo cual les limita el acceso al mercado de trabajo y su permanencia en él, o no los permite progresar en su carrera profesional.

Según cifras del Ministerio de Trabajo, en 2014 se recibieron 1.069 querellas de acoso laboral, mientras que en julio de 2015 la cifra disminuye a 735, como consecuencia de la poca y efectiva respuesta institucional frente a las víctimas. Las trabajadoras del servicio doméstico, por estar sola y en entornos aislados, están especialmente expuestas a sufrir violencia y acoso en el trabajo.

Escrito por: Agencia de Información Laboral.

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